ENSEÑANZA DE LOS GRANDES MAESTROS
SOBRE EDUCACIÓN
POR EL MAESTRO TIBETANO DJWHAL KHUL
En relación a los ambientes necesarios para que los niños puedan crecer adecuadamente el Maestro señala:
"Primeramente y sobre todo, debe proporcionársele al niño un clima en que puedan florecer y surgir ciertas cualidades :
1. UN AMBIENTE DE AMOR en el que el temor
desaparezca y el niño se de cuenta que su timidez, reserva y cautela, no tienen razón de
ser ; un clima en el que reciba un trato cortés de parte de los demás, esperándose de
él ese mismo trato. Esto en verdad es raro de encontrar en las aulas o en el hogar. Esta
atmósfera de amor no es una formula emocional o sentimental ; se basa en la comprensión
de las potencialidades del niño como individuo , en el sentido de verdadera
responsabilidad, libertad de prejuicios, antagonismos raciales y, sobre todo, en una
ternura despertada por la compasión. Ésta se funda en el conocimiento de las
dificultades dela vida, en una sensibilidad hacia la respuesta afectuosa y normal del
niño, y en la inteligencia de que el amor siempre extrae lo mejor que hay en el niño y
en el hombre.
2. UN AMIENTE DE PACIENCIA en el que el niño
pueda convertirse, normal y naturalmente, en un buscador de la luz del conocimiento, donde
esté seguro de encontrar siempre una contestación inmediata a su demanda y una respuesta
cuidadosa a todas sus preguntas, y donde no existe la urgencia del tiempo. La naturaleza
del niño se tuerce por la precipitación y el apresuramiento de aquellos con quienes se
halla forzosamente ligado. No tienen tiempo para instruirlo y responder a sus pueriles
aunque muy importantes preguntas ; por eso el factor tiempo llega a ser una amenaza para
su correcta evolución, y lo lleva eventualmente a una vida de evasión y falsas
perspectivas. Su norma de valores se deforma cuando ve la impaciencia que le demuestran
aquellos con quienes vive. La impaciencia de quienes lo rodean y de los que depende
tan patéticamente el niño, siembra las semillas de la irritabilidad, y un número mayor
de vidas delas que podemos imaginar están arruinadas debido a ello.
3. UN AMBIENTE DE ACTIVIDAD ORDENADA en el que el
niño pueda aprender los primeros rudimentos de la responsabilidad. Los niños que nacen
en esta época se beneficiarán con este nuevo tipo de educación porque están al
borde de ser conscientes del alma. Una de las primeras señales de ese contacto con el
alma, es un rápido desarrollo del sentido de responsabilidad. Esto debería tenerse muy
en cuenta, porque el hacerse cargo de pequeños deberes y compartir responsabilidades (que
siempre conciernen a alguna forma de relación grupal) es un factor poderoso que determina
el carácter del niño y su futura vocación.
4. UN AMBIENTE DE COMPRENSIÓN donde el niño esté
siempre seguro de que serán aceptados los motivos y razones de sus actos, y sus mayores
comprenderán la naturaleza de sus impulsos, aunque no siempre aprueben sus actividades o
acciones. Muchas de las cosas que el niño hace no son dañinas ni intencionalmente malas.
Es impulsado, con frecuencia, por un frustrado espíritu inquisitivo o el deseo de
desquitarse por alguna injusticia. )debido a la falta de comprensión de los adultos
respecto a los actos del niño), o por la incapacidad de emplear el tiempo debidamente
(porque la voluntad directriz en esta edad es a menudo totalmente pasiva, y no dejará de
serlo hasta que la mente empiece a actuar), y por el deseo de llamar la atención, deseo
necesario en el desarrollo de la autoconciencia, lo que requiere comprensión y
orientación muy cuidadosa.
Los adultos son quienes fomentan en el niño un
temprano e innecesario sentido de culpa, de pecado y de maldad. Se da demasiada
importancia a las cosas pequeñas que en realidad no encierran maldad, pero fastidian en
tal forma al padre o educador, que el verdadero sentido del mal (el de no mantener
correctas relaciones con el grupo) se pasa por alto. No tienen importancia alguna las
numerosas, pequeñas e insignificantes cosas que se le achacan al niño mediante la
contante reiteración de "no hagas eso" y el empleo de la palabra malo - actitud
basada mayormente en el fracaso paterno para comprender al niño y tenerlo ocupado. Si
estos aspectos de la vida del niño se manejan correctamente, entonces las verdaderas
cosas malas, el infringimiento a los derechos de los demás, los abusos del deseo
individual sobre las necesidades del grupo y el daño o perjuicio causado a otros para
lograr ventajas personales, lo verá en su exacta dimensión y a su debido tiempo.
Entonces la voz de la conciencia, que es el susurro del alma, no se apagará, ni el niño
será un antisocial ; pero llegará a serlo si no encuentra comprensión, porque tampoco
él podrá comprender, o si las circunstancias le exigen demasiado."